domingo, 28 de abril de 2013

Capítulo 17. Conducta misteriosa


Aquí lo tenéis. El capítulo número 17. Bien, antes de nada tengo que deciros que ahora subiré más fotos que tengo. Otra cosa es que, con toda la pena del mundo, no podré subir capítulo en dos semanas. ¿Por qué? Porque este fin de semana me voy de viaje y porque el siguiente estaré estudiando. Lo siento muchísimo, ahora los capítulos vuelven a ser interesantes de escribir y no poder hacerlo es algo que me entristece sobre todo a mí, creedme. En fin, espero que os guste y que lo disfrutéis. Saludos.


Comienza la cuenta atrás. Sólo quedan unos segundos. Observo a Katniss, que tiene la vista fija en un arco plateado que hay cerca de la Cornucopia. Es el mismo arco que observa Glimmer. Si corremos, los tres nos encontraremos, y dos de nosotros caeremos.

Recuerdo las palabras de Haymitch, no debería entrar en el baño de sangre, pero si no lo hago no conseguiré armas, ni provisiones. Más cerca de las plataformas hay mochilas que supongo contendrán alimentos, agua y más útiles. Debo decidir si cojo una mochila y me adentro en el bosque, o lucho por conseguir ese arco.

La cuenta atrás finaliza y todos los tributos corren hacia la Cornucopia, yo soy uno de ellos. Soy rápido, pero no el que más. Al otro lado del claro en el que nos encontramos veo que Cato está llegando a la Cornucopia. Katniss corre todo lo rápido que puede, al igual que Glimmer. Me doy cuenta de que hay otro tributo dirigiéndose hacia el arco. Es el que más cerca está. Me paro de repente ya que sé que es imposible llegar antes que él y no puedo enfrentarme con las manos vacías. Estoy aquí, de pie, observando cómo la gente corre, cuando se forma el caos.

Estoy mirando al chico que acaba de coger el arco cuando un cuchillo se clava en su cabeza. Clove, acaba de hacerse con su arma. Glimmer le arrebata el arco al cadáver del chico y corre a donde se encuentra Clove. Glimmer saca las flechas del carcaj que ha recogido junto al arco y empieza a disparar. Los tributos luchan entre ellos. Busco a Katniss pero no la encuentro, o es uno de los cuerpos que hay tirados en el suelo o ha conseguido refugiarse en el bosque. Corro y cojo una maleta que tengo a unos pocos metros, en seguida me doy la vuelta y me acerco a los límites del bosque, pero antes de entrar echo un último vistazo a la batalla.

Algunos tributos corren hacia el bosque con armas y mochilas. Sin embargo, otros se han adueñado de la Cornucopia: los profesionales siguen luchando y tratan de evitar que los tributos cojan provisiones.
Entonces mi mirada y la de Clove se cruzan, y veo como coge un cuchillo de su cinturón. No me da tiempo a reaccionar. Un brillo plateado me roza el brazo y se clava en el árbol que hay junto a mí. De la hoja del cuchillo caen gotas de sangre, mi sangre. Miro a Clove, sus ojos, son neutros, no muestran nada. A su lado Glimmer levanta el arco y me apunta con él, pero yo sigo mirando a Clove. Confié en ella, pensé que era diferente. Cojo el cuchillo y antes de que Glimmer dispare yo ya estoy en el interior del bosque.

Corro cuesta abajo lo más rápido que puedo. Saltando los troncos de los árboles. Mi prioridad es encontrar agua. Me detengo y observo a mi alrededor. El bosque está en silencio. Me apoyo en un árbol de tal forma que si alguien bajase no me descubriría. Me siento y abro la mochila. Dentro hay una cantimplora vacía; yodo, para desinfectar el agua; un saco de dormir; y una larga cuerda, perfecta para montar trampas. Me cuelgo la mochila a la espalda. En el claro había un gran lago. Si consigo llegar a él por el otro extremo de la arena no tendré problemas buscando agua y estaré a cubierto de los profesionales. Me miro el brazo, tengo un corte profundo pero no muy grave, aunque sí molesto.

Sigo bajando, deteniéndome de vez en cuando para observar si hay alguien cerca. Aún tengo el cuchillo en la mano por si lo necesito en algún momento. Cuando creo que ya he bajado lo suficiente para que los profesionales no me encuentren decido ir paralelo al claro y llegar al lago. Antes de seguir caminando quiero cazar algo, así que corto la larga cuerda por la mitad y pongo un par de trampas. Una de ellas está pensada para que el animal que caiga quede colgando de la rama de un árbol, como las trampas que usé en la sesión privada. La otra la pongo en el suelo. A la cuerda tirante va unida el cuchillo de Clove. Me subo a un árbol un poco alejado y espero. Comienza a anochecer y tengo la boca seca. Si no llego pronto al lago, seré uno de los tributos que no muera en manos de otro. Estoy agotado y poco a poco voy quedándome dormido, pero despierto de golpe cuando un cañonazo rompe el silencio de la noche. A este cañonazo le sigue otro, y luego otro más. Y así hasta nueve cañonazos.

‘Trece’ pienso, ‘Solo quedamos trece tributos’. El cielo se ilumina de repente y aparece el símbolo del Capitolio junto al himno. Cuando éste termina, aparecen las caras de los tributos caídos. Ha muerto la chica del Distrito 3, los dos del Distrito 4, algo que me extraña teniendo en cuenta que son de un distrito profesional. También han muerto el chico del 5, los dos tributos del 7, la chica del 9 y los dos del 10. Permanezco en silencio sobre el árbol. Los profesionales no han sufrido bajas, el chico del tres también sigue vivo, al igual que la chica del Distrito 5. Will y Cassy también están vivos, el chico del Distrito 9 y los del 11. Katniss tampoco ha muerto. Me alegro de que aún siga con vida, pero debo tener cuidado con ella. Es la tributo con mayor puntuación. Si no fuera porque no se le da bien hacer amigos tendría más patrocinadores que los profesionales.

Entonces los oigo, unas risas. Me quedo inmóvil en el árbol. Debería haber subido a una rama más alta ya que estoy muy a la vista. Espero que la oscuridad sea suficiente para impedir que me descubran.

-No está mal para el primer día, ¿no creéis?- dice una de las voces. Sería difícil no reconocerla. Es Glimmer.

Me tumbo sobre la rama para que no se note tanto el bulto que hago sobre ella. Desde donde me encuentro ahora puedo ver a los cuatro profesionales. Marvel va delante y se dirigen hacia mí. Noto los latidos de mi corazón en mis oídos. ¿No he aprendido a ser precavido? Entonces sucede lo que menos esperaba. Un grito ensordecedor. Marvel cae al suelo y saca algo de su pierna, es un cuchillo. Él, Glimmer y Cato miran fijamente a Clove.

-¿Es esto tuyo? – le dice Marvel acercándose a ella amenazante.

Notando la cercanía de Marvel, Clove hace un rápido movimiento y Marvel acaba con la hoja de uno de sus cuchillos pegado a su garganta.

-Aléjate de mí.

-Tranquila, Clove – dice Glimmer – Marvel ese no es su cuchillo.

-¿Cómo que no? He visto sus cuchillos, son iguales que el que se ha clavado en mi pierna. ¿Me lo has lanzado tú?

Clove se acerca más a él.

-Si hubiera sido yo ya habría sonado el cañonazo, Marvel.

Le arrebata el arma a Marvel de la mano y lo observa con cuidado. Puedo ver el brillo escarlata del cuchillo y como la cara de Clove empalidece.

-El chico del doce – suelta finalmente Glimmer. – Clove le lanzó el cuchillo y falló, ese es el cuchillo que cogió Gale.

-¿Tú fallando, Clove? – habla finalmente Cato.

-Estaba muy lejos, Cato. Cualquiera puede fallar. Además no fallé. Se llevó un buen corte en el brazo. 

Puede que en estos instantes esté por ahí desangrándose.

-Bueno, pues ese Gale no puede andar lejos, ¿no creéis? –la voz de Marvel está cargada de odio- Yo digo que lo busquemos. O podemos quedarnos aquí esperando que vuelva a por su cuchillo.

-No creo que sea una buena idea – dice Cato cogiendo algo del suelo, una cuerda – Este chico es bueno con las trampas y ese cuchillo formaba parte de una de ellas. Ahora mismo podríamos estar rodeados de ellas y no saberlo.

-¡Pues yo no me voy a ir de aquí hasta matarlo! – Marvel coge su lanza y la clava con fuerza en un árbol.

-Tranquilo, Marvel. Lo encontraremos y lo mataremos. – dice Cato que sostiene una gran espada. – Pero tranquilízate, sólo es un corte.

-¿Un corte? – Marvel levanta su pantalón por encima de la rodilla. Justo por encima de ésta, está la herida que le ha hecho el cuchillo al clavarse con bastante fuerza, a juzgar por la sangre.- Quiero encontrarlo ahora. 
– dice arrancando la lanza del tronco.

-Marvel no vamos a buscarlo ahora. Vamos a la Cornucopia, allí podremos dormir bien. Mañana lo matarás – dice Cato, empujándolo con el mango de la espada.

Con ayuda de Glimmer, Marvel comienza a caminar y todos se ponen en camino, excepto uno. Clove se queda inmóvil, mirando el cuchillo y pasándolo de una mano a otro. Levanta la cabeza y clava sus ojos en los míos. La sorpresa hace que casi me caiga del árbol, pero me agarro fuertemente en el último momento. Levanta el cuchillo, enseñándomelo, y lo clava en el árbol que hay en su lado. Después sigue a sus aliados.
Yo permanezco sin moverme, esperando el impacto de una lanza, de una flecha o de un cuchillo. Pero el impacto no llega, así que, poco a poco, bajo del árbol. Me acerco al árbol donde está el cuchillo sin apartar la vista del camino que han seguido los profesionales, cojo el arma y la observo. La sangre húmeda de Marvel desprende un fuerte olor. Lo clavo en la tierra que comienza a estar húmeda por el descenso de la temperatura y limpio lo que queda de suciedad con el borde de mi camiseta. Después lo guardo en un bolsillo del pantalón. Miro con temor el camino que han seguido los profesionales. Acabo de tener un plan. Inspiro con fuerza y los sigo haciendo el menor ruido posible.

Subir es mucho más duro de lo que imaginé y solo pienso en la cantidad de agua que hay en el lago. Ni siquiera sé si voy en la dirección correcta. Les he perdido el rastro así que me limito a subir porque sé dónde se dirigen. La oscuridad ya es tan completa que solo veo dos metros por delante de mí cuando noto que la vegetación acaba. Me escondo tras unos matorrales. Sí, ya he llegado al claro donde se alza la Cornucopia. Veo que los profesionales han encendido una hoguera. Tres de ellos están tumbados alrededor del fuego y me pregunto dónde estará el cuarto cuando un sonido a pocos metros de mí me paraliza. De la espesura del bosque sale una figura. Cato. No me ha visto, ya que sé que si así fuera ya estaría muerto. Veo cómo se acerca al resto de los profesionales y se agacha. Sacude suavemente a uno de ellos, que se despierta y se pone de pie. La que acaba de despertarse es Clove. Ambos se alejan y hablan sin apartar la vista de los tributos del uno. No sé qué hablarán, pero veo a Cato sacudir rápidamente la cabeza y noto que Clove está enfadada. Cato se aleja de ella, acercándose a la hoguera, pero en el último momento se da la vuelta y coge del brazo a Clove. Le dice algo y se aleja despacio, con la cabeza agachada. No ha sido la típica conversación de dos aliados. Cuando Cato ha sujetado a Clove del brazo, ha parecido que no quería separarse de ella. Cuando llega al fuego, se tumba junto a Glimmer.

Clove se aleja y comienza a pasear por el claro. Yo la observo fijamente, estará haciendo guardia. Me pregunto qué estaría hablando con su compañero. ¿Estarán pensando como deshacerse de Glimmer y Marvel? Marvel está herido ahora, aunque no es un chico que luche cuerpo a cuerpo así que no le supone una gran desventaja. ¿Por qué querrán deshacerse de ellos ya? Aunque tal vez no sea eso de lo que estaban hablando.

Sin embargo, hay otras cosas que me preocupan. ¿Por qué me ha devuelto Clove el cuchillo? Intentó matarme en el baño de sangre, ¿Por qué no ha terminado su trabajo esta noche cuando me ha descubierto subido en el árbol?

Entonces la figura de Clove se dirige hacia donde me encuentro. Permanezco quieto. Si me muevo, me verá; y no creo que los arbustos me oculten del todo. Finalmente llega hasta donde estoy yo. Ahora ha llegado el momento de terminar su trabajo.

-Deja de tentar a la suerte, Gale.

Levanto la cabeza y la miro a los ojos.

-¿A qué esperas para matarme?

-Sigues tentándola – dice esbozando una pequeña sonrisa. Entonces tiende la mano – No pretendo matarte, ahora dame la cantimplora.

Yo no retiro mis ojos de los suyos.

-¿Para qué? – le pregunto.

-¿Prefieres cruzar tú el claro y llenarla de agua en el lago? Adelante. – se queda inmóvil, esperando mi reacción, con los brazos en jarras. Pero finalmente los deja caer y suspira. – Creo que te puedes fiar de mí. Si hubiese querido matarte, ese cuchillo no sólo te hubiera rozado.

Con cuidado alargo el brazo y saco la cantimplora que está en un bolsillo lateral de la mochila. Se la doy con cuidado y, sin decir palabra, se da la vuelta y camina hacia el lago. Se queda allí sentada mucho rato hasta que al fin se levanta y me devuelve la cantimplora llena de agua. Pero no bebo. Saco el yodo de la mochila y vierto unas pocas gotas en el recipiente.

-Gracias – digo guardándolo.

-Vaya, si sabes decir gracias – dice con tono de sorpresa.

-¿Por qué lo haces?

-No entiendes nada, ¿verdad? – la miro interrogante y ella se da la vuelta, observando al resto de los profesionales. – No quiero que me conozcan como la chica profesional que se limitó a seguir al líder de su grupo y a morir en sus manos. Quiero hacer algo diferente.

-¿Y hacer algo diferente significa ayudarme a mí?

-En cierto modo. Eso es solo la mitad de la verdad.

-¿Cuál es la otra mitad?

-No puedo decírtela. Así que te diré que te ayudo también porque puedes serme útil más adelante, aunque no es verdad.

La miro sin entender, pero sé que no va a decirme nada más.

-Sé lo que pretendes, Gale. Seguirnos. No te lo aconsejo. Puedo evitar que te vean una o dos veces, pero acabarán dándose cuenta de que alguien nos sigue. Y con un cuchillo dudo que puedas hacer algo.

-Sólo había un arco en la Cornucopia, ¿verdad? - pensaba que la respuesta era sí, por eso me sorprendo al ver que Clove niega con la cabeza.

-Hay otro. Pero está escondido. Incluso dentro de una alianza un tributo tiene otras alianzas. No me fio de Marvel. – Clove deja de mirar a su grupo de aliados y me mira a mí. – No, no puedo decirte dónde está.

-¿Sabes algo de… Katniss? – pregunto preocupado.

Ella niega con la cabeza.

-Gale, ya tienes agua. Mañana no nos sigas.

-Si os sigo sabré donde estáis, - le digo - no tendré que mirar cada dos segundos a mi alrededor para asegurarme de que no me habéis encontrado.

Entonces Clove se agacha y pega su cara a mi oído.

-Quédate cerca del lago por las noches y te diré dónde está cuando la encuentre.

Levanto la cabeza, acortando la distancia. Nuestros ojos están a pocos centímetros.

-No la mataréis, ¿verdad?

-Intentaré que no la maten, pero no puedo prometerte nada.

-Estás haciendo muchas cosas por mí, ¿y yo?

-Me basta con que hagas una promesa.

-¿Cuál?

-Que no matarás a Cato a no ser que tu vida peligre si no lo haces.

-¿Por qué? – le pregunto.

-Por la misma razón por la que no quieres que yo mate a Katniss.

domingo, 21 de abril de 2013

Capítulo 16. Comienzan los juegos

Hola chicos. Hoy no me enrollo mucho, estoy ocupadísima, pero tengo que deciros que no sé si podré subir todas las semanas capítulo porque ha partir de esta semana comienzan mis exámenes y ya no paro hasta mediados de junio. Espero que disfrutéis del capítulo (:


-Sí.

-¿Desde cuándo?

-No lo recuerdo, desde hace demasiado. Pero no he querido darme cuenta nunca, y ahora, por desgracia, lo he hecho. 

Agacho la cabeza y miro al suelo. Las lágrimas llenan mis ojos y están a punto de caer, pero Portia me sujeta la barbilla y me obliga a mirarla a los ojos.

-¿Y sabes ya que vas a hacer en la arena? Todo el mundo va con un plan. La mayoría de esos planes consisten en ganar los juegos, pero siempre hay excepciones.

-Si lo que esperas es que cuide de ella para que gane, lo siento, pero no puedo hacerlo. La quiero, pero mi prioridad es volver a casa con mi familia, no puedo darme por vencido.

-Tampoco iba a obligarte a morir por salvarla a ella, Gale. Es tu decisión.

Me levanto de la cama de golpe. No puedo quedarme ahí sentado, con los ojos de Portia clavados en mí. Entro en el baño y doy un portazo. Cojo los productos que hay junto a la bañera y los tiro al suelo con toda la fuerza que tengo. Grito de frustración y me siento en el suelo, con la cabeza entre mis rodillas. No sé cuánto tiempo paso en esta posición. Soy interrumpido por Portia, que da unos suaves golpes al otro lado de la puerta. Le digo que no voy a cenar y que no me moleste. Nadie vuelve a interrumpirme, así que permanezco horas con los ojos fijos en las baldosas. Y en esta incómoda posición, me quedo dormido.

A la mañana siguiente, unos fuertes golpes me despiertan.

-Gale, soy Haymitch. No cenaste ayer, ¿no piensas comer?

Me levanto del suelo y contemplo el desastre que hay a mi alrededor. Hay trozos de cristal esparcidos por el suelo, y sus contenidos han dejado marcas en el suelo. Abro la puerta un poco y me paso rápidamente a la habitación, para impedir que Haymitch vea lo que hay en el interior del baño.

-Estás horrible, chico. Anda, vamos a comer y hoy intenta recuperar fuerzas para mañana.

-¿Y el desayuno? – pregunto.

-Hace horas que desayunamos, Katniss vino a avisarte y, al ver que dormías, prefirió no molestarte.

Haymitch sale de la habitación y yo me cambio de ropa. Aún llevo el traje de las entrevistas. No tengo hambre, estoy acostumbrado a pasar días sin comer en el Distrito 12, pero puede que en la arena pase más que días sin probar nada, así que será mejor que hoy coma algo. Cuando llego al comedor, Effie y Katniss ya están tomando el postre, y Haymitch ha terminado. Yo tengo el estómago cerrado, así que apenas como, aunque lleno mi plato de todo lo que hay en la mesa. Mientras como, puedo sentir los ojos de Katniss fijos en mí.

-Os dejamos solos, chicos. Seguramente queráis hablar de mañana.

Effie y Haymitch se marchan y nos dejan a solas. Después de la conversación con Portia, no puedo dejar de pensar en Katniss y en cómo no me he dado cuenta antes de mis sentimientos. Sé que Katniss sigue mirándome así que finalmente decido levantar la cabeza y enfrentarme a su mirada.

-¿Hay algo de lo que quieras hablar?

-Tienes un aspecto horrible, Gale. – dice sin cambiar la expresión de su cara.

-Es lo primero que he oído al despertarme.

De repente Katniss se levanta y se dirige a la puerta.

-Sinceramente no sé por qué nos han dejado a solas, creo que no tenemos nada de lo que hablar. Nos vemos después, Gale. - y desaparece al otro lado de la puerta.

Yo no termino de comer, en seguida sigo a Katniss y veo como se encierra en su habitación. Yo entro en la mía y estoy a punto de chocarme con una chica pelirroja. Sus ojos se clavan en mí y después miran hacia abajo. Lleva unas bolsas en las que hay cristales. En seguida me siento culpable por haber ensuciado el baño anoche, debería haber sabido que sería un avox el encargado de recogerlo.

-Lo siento – digo sin apartar la mirada de las bolsas. Noto como su mano se posa en mi hombro y se dispone a salir, pero yo sujeto su brazo y la retengo. – Siento no haber hecho nada para evitar que mataran a tu compañero.

Ella me mira con los ojos llenos de lágrimas y niega con la cabeza, después sale de la habitación. Echo un vistazo al interior del baño, está perfecto, no hay rastro de lo que pasó anoche. Me tumbo en la cama y en seguida me quedo dormido.

En mi sueño yo y Katniss corremos. Ella mira hacia atrás, asustada. Nos acercamos corriendo a unas rocas y yo las escalo fácilmente. Cuando llego arriba intento ayudar a Katniss. Le doy la mano para que la sostenga y, cuando está a punto de cogerla, una lanza la atraviesa. Veo el miedo en sus ojos y como, poco a poco, cae hacia atrás hasta llegar al suelo con un golpe sordo. Miro a mi alrededor, intentando saber de dónde ha venido la lanza, pero no hay nadie. Solo estamos Katniss y yo. Miro hacia abajo y contemplo el cadáver de mi mejor amiga.

Una mano me despierta. Cuando consigo ver con claridad, me percato de que hay unos ojos clavados en mí, pero no son los de Haymitch, Portia o Katniss. Son los ojos de Clove.

-¿Clove? - me levanto corriendo. No sólo es Clove, tras ella está Katniss. - ¿Qué haces aquí?

-Gale, ha ocurrido algo terrible – dice Katniss tras ella, aunque noto que ella también está asombrada de tener a Clove en la planta doce.

-Los chicos del Distrito 8 han muerto, los dos.

-¿Cómo? – pregunto atónito. El Capitolio está especialmente preparado para evitar la muerte de los tributos antes de llegar a la arena.

-No sabemos cómo ha sido. Nuestra mentora subió corriendo a la planta ocho y Cato y yo subimos con ella. – me cuenta Clove - Había un montón de gente, Gale. Nos dijeron que saliéramos de allí. Cato y yo hemos estado avisando a todos los tributos. Esto jamás había ocurrido antes, no sabemos cómo puede afectar a los juegos.

-Supongo que seguirán como si no hubiese pasado nada. Los juegos ya han empezado, empezaron el día que salimos elegidos, y esto lo demuestra.

-Lo que no comprendo – dice Katniss, mirando a Clove – es cómo te permiten estar aquí, en nuestra planta.

-Ya te lo he dicho, estamos avisando a los demás tributos. Todos los agentes están en la planta ocho, así que dudo que sepan que estamos aquí.

Noto tensión entre ambas, así que decido llamar la atención al menos de alguna para que dejen de mirarse.

-¿Tú qué opinas Katniss?

Consigo lo que me proponía ya que Katniss deja de mirar a Clove y clava sus ojos en mí.

-Lo único que se sabe es que tenemos dos contrincantes menos.

Se hace un silencio incómodo hasta que Clove lo rompe.

-Tengo que marcharme. Nos vemos mañana.

Clove desaparece dejándonos de nuevo a solas. Miro a Katniss y, por un momento, veo con terror el rostro que ha aparecido en mi sueño. Un escalofrío me recorre.

-¿Cuánto falta para cenar?

-Venía a avisarte cuando Clove apareció en el ascensor – dice sin mirarme a los ojos. Mira hacia un lado de la habitación, con la mirada perdida.

Me levanto y juntos vamos al comedor. Allí está solo Effie.

-Chicos – dice poniéndose en pie – hoy cenaremos solos, Haymitch llegará más tarde.

Asentimos y nos sentamos para tomar nuestra última comida aquí, en el Capitolio. La cena trascurre en silencio hasta que entra Haymitch. Katniss y yo nos levantamos y vemos que nuestro mentor está extrañamente pálido.

-Lo sabemos Haymitch – dice Katniss antes de que éste abra la boca – Clove, la chica del Distrito 2, ha subido para avisar a todos los tributos.

Haymitch frunce el ceño, extrañado, y se sienta en la silla más alejada de la mesa.

-Nos han pedido que no os contásemos nada, pero debéis saberlo. Antes de nada, por el bien de vuestra familia os pido que no hagáis lo mismo, ¿de acuerdo?

Me asombro de escuchar a Haymitch hablando así, cuando probablemente hay alguien escuchándonos ahora mismo. Katniss y yo asentimos, y Haymitch sigue contándonos.

-Como sabéis, hay un espejo en vuestras habitaciones. Pues bien, los chicos del ocho parece que nunca se han llevado muy bien. Se pelearon en la habitación de la chica y con un trozo de espejo, el chico la mató. Después se suicidó. Ha sido horrible, parece ser que no encontraban las venas importantes para desangrarse, así que estaban llenos de cortes.

Miro a Katniss. Tiene una cara de asombro similar a la que debo de tener yo ahora mismo. No es imposible suicidarse, pero, como ha dicho Haymitch, si lo hago ahora lo pagará mi familia.

-Séneca Crane, el vigilante jefe, ha decidido seguir con lo planeado. Tendréis dos contrincantes menos en los juegos. Por lo demás, todo sigue igual. Dentro de ocho horas, os despertaré y subiréis a un aerodeslizador. ¿De acuerdo? Y ahora id a descansar.

Katniss y yo caminamos juntos hasta nuestras habitaciones. Cuando llegamos a la puerta de la suya, se da la vuelta y me abraza muy fuerte.

-Cuida de mi familia, Gale. Si ganas, no dejes que mueran de hambre.

-Te lo prometo, pero sólo si me prometes que tú harás lo mismo si la que gana eres tú.

Me separo de ella y la miro a los ojos. Ella asiente, se despide de mí y cierra la puerta. Yo camino hacia mi habitación, ha llegado el momento, el momento de cambiar, de olvidar todo lo que ha sido mi vida anteriormente. Ahora mismo, mi único objetivo, es ganar.


-Recuerda, Gale, no entres en el baño de sangre. No vayas a la Cornucopia. Si puedes coger algo, cógelo, pero sal de allí en seguida. Busca un lugar donde haya agua. Y no salgas de la plataforma antes de tiempo. Todo está lleno de minas que desactivan al finalizar la cuenta atrás. ¿Está claro? - Asiento.- Haz aliados, pueden serte útiles. Tu mejor opción es Katniss pero sé que ella se ha negado. También sé que tienes muchas propuestas. Coge alguna.

-Prefiero hacer esto solo Haymitch. No confío en nadie.

-También pensaba yo eso, y me equivoqué.

-¿Te aliaste con alguien?

-Sí – y noto un poco de tristeza en su voz – me salvó la vida. Podría haberme dejado allí tirado y habría sido un contrincante menos, pero prefirió salvarme. Era una de las dos chicas de mi distritito.

Salimos del ascensor y veo un aerodeslizador justo delante.

-Ayúdanos Haymitch, eres el único que puede hacerlo. – Él asiente y confío en que lo haga.-¿Un último consejo?

-Seguir con vida. Y ahora sube ahí y haz que te recuerden.

Del aerodeslizador cae una escalera de cuerda y yo me agarro a ella. En seguida me recorre una corriente eléctrica y me deja petrificado. Veo como asciendo poco a poco hasta llegar arriba. Allí, una mujer me sujeta el brazo y me pone una inyección.

-¿Qué es?

-Para rastrearos – se limita a decir.

El viaje pasa rápidamente. Antes de lo que me gustaría, ya he bajado. Dos agente me escoltan hasta una sala donde me espera Portia. Ella me ayuda a vestirme. Llevo unos pantalones oscuros y unas botas. La camiseta es de manga corta, por lo que supongo que pasaré calor, pero también me da una chaqueta. Mirando la ropa podría ser cualquier tipo de terreno.

-Espero que sepas cuál es tu misión.

-Ganar – intentando demostrar que estoy convencido de ello.

Portia se acerca y me abraza.

-Espero también volver a verte, Gale Hawthorne.

Me separo de ella y la miro a los ojos.

-Queda un minuto – una voz que proviene de unos altavoces hace que me sobresalte.

Me doy la vuelta y veo un cilindro en una esquina de la sala. Me acerco a él y entro. Estoy preparado. Las puertas se cierran y lo último que veo antes de que una plataforma me ascienda, es a Portia besando tres dedos de su mano y levantándola sobre su cabeza.

Una oscuridad me invade. Comienzo a subir y a subir hasta que la repentina luz me obliga a cerrar los ojos. Miro a mi alrededor y veo a los demás tributos situados sobre sus plataformas. Dos de ellas están vacías. Me encuentro con los ojos de Katniss. Cuando los separo me centro en la arena y abro mucho los ojos.


Es un bosque.


lunes, 15 de abril de 2013

Capítulo 15. Sé lo que sientes


Chicos siento mucho no haberlo subido cuando debería, pero estaba de viaje. No sé cuando volveré a subir el siguiente, es el último trimestre y no estoy muy inspirada, la verdad. Daros las gracias por comentarme en todos los capítulos, me hacéis sonreír mucho y eso es algo que ahora mismo agradezco enormemente. Os suplico, de nuevo, que me mandéis fotos. También deciros que he sido nominada a los premios J. Mason en el blog Verano Número 16 y quería darle las gracias a su autora y os agradecería mucho sin entrarais y me votaseis. Bueno os dejo ya con el capítulo. Espero que os guste.


Salgo del comedor y me voy a mi habitación corriendo. Cierro la puerta de un portazo y me tumbo en la cama. No quiero saber nada de los juegos, nada del Capitolio, nada de Panem. Y nada de Katniss Everdeen. Cierro los ojos y entro en el único mundo donde estoy a salvo del Presidente Snow. El mundo de mis sueños.

Cuando me despierto me encuentro con Portia sentada en el único sillón que hay en el dormitorio.

-¿No crees que reaccionaste exageradamente anoche?

Al principio no sé de qué me habla, pero entonces lo recuerdo.

-¿Cuánto falta para el desayuno?

-Dos horas – se hace un silencio incómodo. No he dormido mucho y, por suerte, no tengo sueño.- ¿Y bien?

Miro fijamente a Portia. Tras conocer los resultados de anoche y ver que Katniss había sacado la mejor puntuación salí precipitadamente de la sala. Ahora me detengo a pensar el por qué, pero no lo conozco. Me molestó que no sacara menos de un 8. Por un lado no debería extrañarme que tuviera una puntuación mayor que yo. Siempre ha sido mejor con el arco, siempre ha sido mejor cazadora en el bosque. Pero por otro lado, ha sacado más nota que los profesionales, y eso ya no es tan normal.

-Supongo que me extrañó su puntuación.

-Tal vez deberías alegrarte por ella, Gale. Quiere volver a casa, como tú. No es su culpa ser mejor de lo que creías.

Me quedo mirando el suelo fijamente. Tal vez tenga razón. Debería alegrarme porque tenga más probabilidades de volver a casa. Pero eso significa que yo estoy más lejos de ver a mi familia.

-Tengo que ir a arreglarme, Gale. Espero que pienses en lo que te he dicho. Para ganar los juegos no puedes estar solo. Necesitas tener a alguien a quien confiarle tu vida.

Tras este comentario, Portia desaparece de la habitación. Dejándome solo, a mí y a mis pensamientos. Decido darme un largo baño ahora que tengo tiempo. Dentro de dos días estaré en la arena. Luchando por sobrevivir, si siguiera con vida. Cada vez me resulta más imposible ganar. ‘Al menos intentaré que Katniss vuelva a casa. Uno de los dos debe volver para cuidar de nuestras familias’ Sí. Ayudaré a Katniss en todo lo que pueda.

Cuando llego a desayunar me sorprendo al ver que solo está Katniss.

-Te estaba esperando. – dice sin apartar la mirada de su plato – Quiero saber a qué vino esa reacción anoche.

-Nada, fue una tontería. – digo mientras me siento enfrente de ella -  Lo siento. Ver que tu puntuación era la más alta me mosqueó un poco, lo reconozco. Pero tengo que darte la enhorabuena. Si no soy yo quien vuelve a casa, me gustaría que fueses tú.

Levanta la mirada de su plato y me dedica una mirada cargada de pena. Sé lo que piensa. Ella va a luchar por volver a casa, y nuestra amistad de años no conseguirá cambiar nada.

Al rato llegan Effie y Haymitch y apenas nos dan tiempo para desayunar. Effie se marcha con Katniss a su habitación y yo me quedo con nuestro mentor.

-Necesitamos que tu carácter sea de una forma específica. Que al oír tu nombre, Panem piense inmediatamente en un adjetivo para describir tu conducta. Que tenga una idea de cómo te comportarás en la arena. ¿Lo entiendes?

Yo asiento, aunque no he comprendido muy bien lo que quiere decir. Él comienza a hacerme preguntas sobre mi vida en el Distrito 12 y sobre el Capitolio. Intento cortarme un poco con estas últimas preguntas, ya que mi opinión no es muy favorable para el Presidente Snow. Tras lo que parecen años, Haymitch carraspea y me mira fijamente a los ojos.

-Venganza. Gale el vengativo, ese serás tú.

-¿Crees que es buena idea? – le pregunto. Querer vengarme del Capitolio puede traerme problemas.

Haymitch se acerca a mí mucho. Noto su aliento en mi cuello y me estremezco.

-Vas a hacer que te recuerden, Gale. Intentarás ganar pero si no lo consigues, habrás formado una huella en los habitantes de Panem. – se separa de mí y me guiña un ojo. – Sigamos practicando.

Las preguntas continúan durante horas hasta que al fin aparece Effie por la puerta.

-¿Listo? – pregunta a Haymitch.

Éste asiente. Me levanto y me voy con Effie a mi habitación. Por el camino nos cruzamos con Katniss que se dirige al salón, donde está Haymitch.

-Suerte – susurra al pasar junto a mí. No sé a qué se refiere.

Llegamos a mi habitación. En el centro hay un sillón. Effie me empuja hasta él y hace que me siente. Al parecer, al menos estaré cómodo.

-No, no, no. No puedes sentarte así.

De repente me doy cuenta de por qué estoy aquí. Effie se encarga del comportamiento. Suspiro y miro al techo. Las próximas horas serán las peores de toda mi vida. Y no me equivoco.

Cuando terminamos tengo un dolor agudo en pies, rodillas y espalda. Voy casi cojeando a comer y miro a Effie con temor. Dudo que en los juegos sufra lo que ella me ha hecho sufrir unas horas antes.

-Ahora nos toca a nosotros chicos – anuncia Portia con su voz cantarina.

-Sí, vais a quedar alucinados con nuestros trajes. Espero que os gusten, sinceramente nos hemos esforzado mucho en ellos. Especialmente en el tuyo Katniss. – miro a Katniss que se sonroja un poco.

En mi habitación me encuentro con Carlo, Madox y Edilia que me preparan una bañera llena de cremas y líquidos. No tengo que volver a pasar por la depilación pero algunas cremas me raspan la piel hasta enrojecerla.

-¿Estás preparado para la entrevista, Gale? – me pregunta Edilia.

Yo me encojo de hombros. No me apetece hablar ahora mismo. Los nervios comienzan a dar señales de vida.

Cuando Portia llega a mi habitación con una enorme bolsa donde supongo que llevará mi traje para las entrevistas, me siento agotado y me arrepiento de no haber dormido más horas.

-¿Cómo te siente? – me pregunta mientras se sitúa delante de mí y coloca su mano en mi hombro.

-Nervioso.

-Debo advertirte. Sé lo que opinas de todo esto, de los juegos; pero tienes que tener cuidado con lo que dices. Si te equivocas, personas inocentes podrían pasarlo mal.

Yo asiento. Sé a lo que se refiere. Si no fuera por mi familia yo ya habría hecho algo contra el Capitolio en el tiempo que llevo aquí; pero sé que mi familia pagará las consecuencias.

Portia abre la bolsa de mi traje y me lo muestra. Consta de unos pantalones negros sencillos, una camisa del mismo color y una chaqueta. Cuando me visto me doy cuenta de que la chaqueta tiene los bordes rojos que eliminan la monotonía del diseño, y en las mangas hay unas llamas que suben por el antebrazo. No es nada en comparación con el traje del desfile, pero viene perfecto teniendo en cuenta que me mostraré vengativo en las entrevistas.

Portia me coge del brazo y me acompaña hasta el ascensor. Cuando se detiene, el corazón me late muy fuerte. No puedo cometer errores, ahora menos que nunca.

-¿Listo? – miro a Portia a los ojos y asiento.

Atravesamos las puertas del ascensor y me conduce por unos pasillos hasta que llegamos a la parte de atrás del escenario donde se encuentra Caesar Flickerman, el entrevistador.

-Ahora os sentaréis todos delante del escenario. Escucha a todos los tributos, Gale. Cualquier pequeño detalle puede aportarte mucha información para los juegos. ¿Entendido?

Vuelvo a  asentir. En ese momento llega Katniss con Cinna. La miro de arriba abajo. Está preciosa. Lleva un vestido con piedras preciosas cosidas a él. No tiene pinta de ser muy ligero. Ella también me mira de arriba abajo y me sonríe.

Me giro y compruebo que hemos sido los últimos en llegar, por lo que en cualquier momento pasaremos a estar ante las cámaras. Intento respirar con tranquilidad mirando a los demás tributos. Al otro lado de la sala veo a Cato que me mira con odio. A su lado está Clove que no me mira a mí, sino a Katniss. Supongo que nuestras puntuaciones han sorprendido a más de un tributo. Justo cuando la voz de Caesar anuncia que vamos a aparecer mi mirada y la de Clove se juntan. No puedo mirarla como antes. Llegué a pensar que sería diferente, que no sería capaz de hacer daño. Pero me equivoqué. Hará lo que haga falta para regresar a su distrito. Aunque en cierto modo, eso es lo que todos vamos a hacer.

Noto como alguien me empuja por detrás y avanzo hacia una puerta. La luz de los focos me deslumbra, mantengo la vista fija en la espalada de Katniss para guiarme. Me siento desorientado y temo desmayarme en cualquier momento. La gente aplaude eufórica y el ruido me tapona los oídos. Cuando llegamos a unos sillones todos nos sentamos formando un medio círculo. Yo soy el que lo cierra, por lo que seré el último en ser entrevistado.

Caesar habla sobre las entrevistas de los juegos del año pasado y comenta por encima las puntuaciones. Yo apenas lo escucho ya que intento centrarme en estar más calmado. Unos instantes después veo como Glimmer sube al escenario. Lleva un vestido rosa de vuelo y su pelo suelto y mucho más rizado que de costumbre. Intento escuchar lo que dice pero me resulta casi imposible. Coloco mi cabeza entre mis manos y miro hacia el suelo. Las palabras de Portia resuenan en mi cabeza. Debo concentrarme.

Suena una sirena que marca el final de la entrevista de Glimmer y maldigo no haber estado más atento. Ahora Cesar llama a Marvel, el chico del Distrito 1. Caesar le pregunta sobre su nota y él contesta que estaba algo nervioso, pero que podría haber sacado una nota mayor y va a sorprender a Panem en la arena. Tal vez diga la verdad o no sepa cómo explicar haber sacado menos puntuación que los tributos de los distritos menos preparados para la arena, nosotros, los tributos del doce.

Después sube Clove. Lleva puesto un vestido naranja. Vestida así parece menor que yo, más niña.

-Hola Clove. La verdad, no me sorprende tu puntuación viniendo de donde vienes, pero aun así tengo que decir que es asombrosa. Un 10 nada más y nada menos. Enhorabuena.

-Gracias Caesar. Pero creo que no importa de dónde vengamos. No solo los tributos de los primeros distritos pueden sacar puntuaciones altas.

En ese momento me doy cuenta de que tiene razón. Ella y yo hemos sacado lo mismo, un 10, a pesar de que ella está mucho más preparada que yo. Me muerdo el labio y me invade el remordimiento. No puedo seguir pensando mal de esta chica, tenemos más cosas en común de las que pensábamos.

-Dinos algo sobre ti, tu forma de pensar, ¿vas a sorprendernos en la arena?

Clove ríe y la dulzura de su risa me provoca un escalofrío.

-Todos vamos a sorprender a Panem. Al menos los que superen los primeros minutos.

-Siendo del Distrito 2 entiendo que lucharás en esos primeros minutos para conseguir provisiones, ¿no?

-No te equivocas, Caesar.

Suena la sirena y ambos se ponen en pie.

-Me alegro de haber charlado contigo, Clove.

-Lo mismo digo, Caesar.

Clove baja y se sienta en su sitio no sin antes haberme dedicado una sonrisa. El siguiente en subir es Cato, quien sube completamente decidido.

-Hola Cato.

-Hola Caesar.

-¿Qué tal? ¿Preparado para los juegos?

-Más que preparado.

-Te presentaste voluntario así que confío en que vas a ser alguien difícil de vencer. ¿Te sientes orgulloso se representar a tu distrito?

-Por supuesto. Llevaba años esperando cumplir los dieciocho años para presentarme voluntario, representar a mi distrito y ganar.

Seguro de sí mismo. Esa es su estrategia esta noche. No permite una duda sobre lo que va a hacer y va a conseguir en la arena.

Las entrevistas siguen pasando pero yo no presto mucha atención. Los que de verdad me interesaban eran los profesionales. En las entrevistas de Cassy y Will, Caesar pregunta sobre sus padres. Los tributos siguen subiendo al escenario y después bajan de este. Cuando llegan a Katniss mi pánico casi ha desaparecido.

-Me encantaría saber qué pasó en la sesión privada. Cómo alguien del Distrito  12 pudo conseguir un 11.

-Es privada, Caesar.

-Sí, por desgracia – Caesar parece decepcionado por no haberle sacado información.

-Dime una cosa, cuando te despediste de tu hermana tras presentarte voluntaria por ella, ¿qué le dijiste?

-Le dije que ganaría por ella. Se lo prometí.

-Y sé que lo harás. – suena la sirena y Caesar se levanta con la mano de Katniss entre las suyas – Con todos ustedes, Katnis Everden. ¡La chica en llamas!

Todo el mundo aplaude eufórico, pero sólo yo veo cómo Katniss intenta contener las lágrimas. Cuando baja se sienta a mi lado. Caesar me llama y me levanto, dispuesto a subir al escenario.

-Hola Gale. ¿Cómo estás?

-Bien, supongo.

-Dime, ¿qué te parece el Capitolio? La diferencia con el Distrito 12 debe ser muy grande.

-Me gusta más mi distrito. Estar rodeado de la gente que me conoce me transmite seguridad.

-Dudo que haya un lugar tan seguro como el Capitolio pero si tú lo dices… Y ahora cuéntame algo sobre ti. ¿Hay alguien esperándote en casa?

-No – en seguida me doy cuenta de que he respondido demasiado rápido. Por el rabillo del ojo miro a Katniss. No, no está en casa.

-¿Seguro que no me estás mintiendo?

-Seguro – bajo la vista al suelo. No sé mentir, jamás he sabido. Ahora mismo todo Panem sabe que estoy mintiendo.

La sirena suena y bajo del escenario. Todos los tributos nos marchamos y Katniss y yo nos vamos juntos en el ascensor.

-Se ha notado que mentías cuando has dicho que no había nadie.

-Sí, lo sé. Nunca he sabido mentir. Ya sabes, siempre hay alguien. – entonces caigo en algo que hace que enrojezca de la rabia – Para ti también lo hay.

-¿Qué? – veo por el rabillo del ojo que me mira con los ojos muy abiertos.

-Ya me has escuchado.

-Gale, no hay nadie para mí en el doce. No sé de donde has sacado eso.

-Sí, claro. Lo que más me molesta es que lo niegues. Lo sé, Katniss, no es necesario que me mientas.

-¡Yo no te miento Gale! – la conversación comienza a subir de tono. Pero de repente las puertas del ascensor se abren. Hemos llegado a la planta número 12.

Frente a nosotros están Cinna y Portia.

-Venga chicos, iremos a vuestras habitaciones a ayudaros con la ropa. Hoy cenaréis antes, tenéis que descansar.

Yo asiento y me marcho con Portia. Cuando llegamos a mi habitación caigo sobre la cama, agotado. Jamás me había dado cuenta de lo cómoda que son estas camas del Capitolio hasta hoy.

-¿Estás bien Gale?

Niego con la cabeza. De repente me han entrado unas ganas enormes de llorar. Mañana entrenaremos, en teoría. Dentro de dos días, posiblemente ya sea un asesino.

-Sé lo que sientes por ella, Gale.

Me levanto de golpe de la cama y observo a Portia. Aún está en la puerta, observándome.

-No sé de qué me hablas.

-Sois amigos desde hace años. Sé que la amas, Gale.

domingo, 31 de marzo de 2013

Capítulo 14. Sorpresas


Hola chicos. Aquí os traigo el capítulo 14. Pensaba subirlo antes pero me ha sido imposible, lo siento. La semana que viene no sé si podré subir el capítulo porque estoy de viaje y vuelvo el sábado por la noche, de todas formas intentaré escribirlo el domingo. Otra cosa que tengo que deciros, no sé si lo habréis visto, pero ya he subido las dos primeras imágenes, tengo que dar las gracias a Celia (: Hubo un problema con mi gmail así que no he recibido ninguna imagen, ni siquiera las suyas. Por ello os pido que si me habéis mandado alguna volváis a enviármelas aquí: anadlchica_96@hotmail.com Y POR FAVOR MANDÁDMELAS. Bueno os dejo ya con el apítulo. Espero que os guste.


Entro en el ascensor y subo a la planta doce. Esta vez estoy solo, lo que me da una oportunidad para pensar sin que Katniss esté en mis pensamientos. Aún siento el dolor en el costado tras la caída y cada vez estoy más seguro de haberme lesionado alguna costilla.
Cuando llego a la planta me voy a mi dormitorio ya que necesito darme una ducha antes de saber los resultados y así poder pensar con tranquilidad. Lleno la bañera de agua caliente y me meto dentro. La espera fue demasiado agotadora y esa charla con Clove no me ayudó. Mientras hablaba con ella sentía pena e incluso temor por tener que matar a alguien que había sido elegida, como yo, para este maldito espectáculo. Sin embargo, conforme los tributos siguieron saliendo, me di cuenta de que esa chica podía haber hablado con cualquiera, pero me había elegido a mí. Y esa elección era por algo; algo que yo tengo y ella quiere o necesita. También recapacito sobre la prueba y sobre esos ojos, los ojos de Séneca Crane. Decido no darle tantas vueltas al tema ya que empieza a dolerme fuertemente la cabeza. Cuando salgo del baño me miro al espejo y veo que tengo el costado muy rojo, probablemente mañana habrá adquirido un color morado.
Me visto con unos pantalones azules y una camisa blanca y salgo para la cena. Allí están todos: Haymitch, Effie, Cinna y Portia. Sólo falta Katniss. Me siento enfrente de Haymitch, quien me dirige una mirada acusadora.
-¿Qué tal la prueba? Normalmente consigo enterarme de algo, pero este año han aumentado los controles en cuanto a la sesión privada – dice haciendo una mueca.
¿Han aumentado los controles? Algo me dice que esto puede estar relacionado con lo que oímos Katniss y yo aquella noche en el tren.
-Arco y cuchillo, aunque lo sabrás con las puntuaciones.
En ese momento en la sala puerta Katniss, pero antes de avanzar se detiene un momento en la puerta, dudosa.
-Siéntate, preciosa. Estábamos hablando de la sesión. ¿Qué tal te ha ido?
Katniss se aproxima y se sienta a mi lado.
-He disparado a los vigilantes.
-¿Qué has hecho qué? – miro a Haymitch que está atónito. Jamás hubiese pensado que alguien podría llegar a abrir tanto los ojos, parece que se le van a salir de las órbitas.
-¿Cómo? – la voz chillona de Effie se escucha por encima del bullicio que en dos segundos se ha organizado.
Katniss se limita a encogerse de hombros.
-Dijiste que hiciésemos que nos recordasen, Haymitch. Sólo he seguido tus consejos.
Por el rabillo del ojo veo que Haymitch hace un gran esfuerzo por tranquilizarse.
-Tampoco me refería a eso. No quiero que los mates para que te recuerden.
-¡No me hacían caso Haymitch! – a mi lado noto como Katniss comienza a enfadarse y sube mucho el tono de voz. – Estaba disparando y no me miraban. Entonces vi que había un cerdo con una manzana y bueno… Disparé a la manzana.
Me da un ataque de risa y comienzo a reírme como hace mucho que no hago. Veo que todos me miran extrañados, pero yo no puedo dejar de reír. Al rato una risa dulce se una a la mía y esto me hace sonreír aún más.
-Katniss hay mejores modos de llamar la atención – dice Effie. Parece preocupada por la reacción que tendrán los Vigilantes y de cómo puede afectar eso a Katniss. Pero esa reacción para mí es solo teatro. En el fondo lo que quiere es que nuestras posiciones sean altas para que a ella la asciendan a un distrito superior. Y si Katniss saca un cero no podrá cumplir su sueño.
Katniss y yo nos calmamos he intentamos recuperar el aliento.
-Lo hecho ya está hecho, Effie. – dice Katniss sin darle importancia al asunto, aunque sí la tiene.
-Katniss debes intentar ser más tranquila. Las chicas enfadadas y temerarias no consiguen muchos patrocinadores – Cinna se ha mantenido hasta el momento en silencio, pero él es uno de los que debe ayudar a Katniss a conseguir patrocinadores, era cuestión de tiempo que interviniera. - Son las primeras en caer en la arena. No muchos apostarán por ti si sigues con esa actitud.
Ella asiente y baja la cabeza.
-No te desanimes, no creo que sea peor que yo.
En el momento que termino mi frase noto cinco pares de ojos clavados en mí.
-¿Qué ha ocurrido, Gale? – me pregunta Portia a mi lado.
-Colgué unos muñecos y les disparé con el arco. Pero me quedé sin flechas para uno, así que me colgué de las barras para cortarlo con un cuchillo. – todos guardan silencio mientras que yo narro lo sucedido. Me pongo de pie y me levanto la camiseta – Pero calculé mal.
Cierro los ojos y escucho gritos de sorpresa. Después noto unos fríos dedos sobre mi herida y me estremezco. Abro los ojos y veo a Katniss inclinada sobre mi zona magullada, que cada vez adquiere un tono más púrpura.
-Gale, me temo que vas a tener que aguantar con eso hasta que terminen los juegos. Aquí no hay doctores para hacerse cargo de los actos de los tributos. – yo asiento y paso mi lengua por la herida de mi labio. Aún puedo notar los puntos, ¿por qué me curó aquella noche aquel hombre? Y más importante, ¿cómo me hice ese corte?
La mesa vuelve a guardar silencio y yo sigo comiendo. Al rato me percato de que hemos terminado de entrenar, por lo que los juegos cada vez están más cerca.
-¿Cómo está nuestra agenda mañana? – le pregunto a Effie.
-Tenemos que prepararos para las entrevistas. Por la mañana yo me encargaré de Katniss y por la tarde de ti. Os enseñaré modales: cómo sentaros, cómo caminar…
-Y yo – la corta Haymitch – os intentaré preparar una estrategia, para que caigáis mejor a la gente. Primero a ti, Gale, y después a ti, preciosa.
-Y después llegaremos nosotros – dice Portia con su tranquila y suave voz.
-Tenemos un vestuario preparado para vosotros con el que todos y cada uno de los habitantes del Capitolio que asistan a las entrevistas quedarán asombrados – dice Cinna con una amplia sonrisa que contrasta con su oscura piel.
-En resumen, mañana va a ser un día bastante duro, ¿no? – pregunta Katniss.
Effie asiente.
Cuando terminamos de cenar nos sentamos en un sofá todos juntos, listos para ver los resultados de esta tarde.
Cuando la pantalla se enciende aparece un hombre con el pelo azul. Ya lo conozco, es Caesar Flickerman, lo sé por aquel día en el que Katniss y yo vimos la retransmisión de las cosechas. Algo que no deberíamos haber visto. Sin embargo, Effie cree que no lo conocemos, así que nos explica quién es. Tras unos minutos en los que el hombre dice que los tributos han sido puntuados sobre doce, siendo un cero la menos puntuación y un doce la mayor, comienzan a aparecer las caras de los tributos junto al número con el que han sido puntuados.
Los primeros son Marvel y Glimmer, ambos con un 9.
-Muy altos empezamos – digo sin poder ocultar el temor en mi voz.
-Suelen ser así, Gale. Son los profesionales – aunque Portia intenta tranquilizarme, no lo consigue.
Respiro hondo. ‘Podría ser peor’ me digo a mí mismo e, irónicamente, lo es.
-Cato, del Distrito 2. Tiene un 10.
Me río nerviosamente, sabía que el chico era bueno. Pero no imaginé que fuera tanto.
-Y su compañera de distrito, Clove, con otro 10.
Por un momento el corazón se me detiene y vuelvo unas horas atrás. Tengo a Clove a mi lado, diciéndome algo sobre lo equivocada que está la gente de mi distrito y que ella solo es un tributo más. Por un momento me lo creo. Los profesionales son solo tributos más fuertes. Pero no es así. Se han entrenado toda su vida para asistir a los juegos, matar a los demás tributos de la forma más violenta posible y llevarse toda la gloria a sus distritos. ¿Cómo pueden querer una gloria que solo consiguen cuando se convierten en unos asesinos? Y Clove es una de ellos, es una profesional. Es una chica fría y sin miedo, una chica calculadora y que ha estado a punto de engañarme. Pero ese 10 me ha abierto los ojos. En un enfrentamiento, ella no dudaría en clavarme uno de sus cuchillos en el corazón. Y, por un momento, yo me he sentido incapaz de plantearme matarla.
-Gale, ¿estás bien?
-¿Qué? – vuelvo al presente y veo a Katniss mirándome preocupada – Sí, – miento – estoy bien.
Miro a la pantalla. Caesar ya ha terminado de hablar de los chicos del Distrito 5.
-Ahora tenemos al chico del Distrito 6, William, con un 7 – miro fijamente la cara de Will, parece que ser hijo de un ganador no quiere decir que sea un gran enemigo – y Cassandra, con un 9.
-Y yo que pensaba que no serían muy peligrosos – comenta Katniss a mi lado. - Si no fueran aliados sería fácil deshacerse de Will pero con Cassy va a ser difícil.
Yo me limito a asentir. Caesar sigue dando las puntuaciones de los tributos , las cuales no son mayores de 8 en la mayoría. Algo que me tranquiliza, será más fácil que mueran a manos de otros tributos.
-Distrito 11. Tresh, con un 9 – veo a un chico de tez oscura junto a un gran nueve. Parece que no solo los profesionales pueden sacar buenas notas. Esto debería darme algo de esperanza ya que no es imposible que mi nota sea alta; pero también me produce temor. No solo tendré que tener cuidado con los profesionales. – Y Rue – la pequeña que me recuerda a Prim aparece y veo a Katniss inclinarse hacia delante. – con un 7.
Abro mucho los ojos. Una chica de unos 12 años ha conseguido un 7. ¿Qué habremos conseguido Katniss y yo?
Se hace un silencio sepulcral en la sala y noto cómo mi corazón late a toda velocidad.
-Y ahora, en el Distrito 12, tenemos a Gale Hawthorne con un 10.
Suelto un largo suspiro que me vacía los pulmones por completo. Un 10. Jamás lo hubiese imaginado.
-Enhorabuena – dice Portia a mi lado, y se inclina para abrazarme.
-Y Katniss Everdeen, con un 11.
En la sala el silencio se hace aún mayor. Me giro para ver la expresión de Katniss, que no despega la mirada del televisor. Ha atacado a los vigilantes y ha conseguido la puntuación más alta de todas, un 11. Ni siquiera los profesionales han sacado más nota que ella. Esto me extraña demasiado, ¿qué ha hecho en realidad Katniss en la sesión privada? Puede que nos dijera eso solo para que yo no supiera qué estrategia esta siguiendo.
Katniss se gira y me mira. Su expresión cambia totalmente al encontrarse con mis ojos. Ha dejado de ser de sorpresa.
-¿Qué? - pregunta molesta.

jueves, 28 de marzo de 2013

Premios

Hola chicos (:
No, no es el capítulo, lo siento muchísimo. Es para deciros que estos maravillosos escritores con sus maravillosas historias me han nominado a unos premios. Os recomiendo todos y cada uno de sus blogs.

- Joselín Ontiveros: Amor de Capitolio

- Clara Odair: Sigo apostando por ti

- Rosana: Bajo el sol de Panem

- Paula (yuna6785): Los 66º juegos del hambre. Una profesional diferente


REGLAS:

Si te nominan a este premio tienes que:

1. Nombrar y agradecer al blog que te nominó.

2. Responder a las 11 preguntas que se formulan.

3. Enumerar 11 cosas sobre ti.

4. Conceder el premio a 11 blogs con menos de 200 seguidores.

5. Formular 11 preguntas para que respondan los blogs a los que has nominado.

6. Visitar a los blogs que han sido nominados junto al tuyo.

7. Avisar del premio a los demás blogs.


LAS 11 PREGUNTAS DE JOSELÍN:

-¿Cuáles son tus sagas favoritas?
 Los juegos del hambre, La casa de la noche, Harry Potter, Canciones para Paula, Septimus, Divergente, Rubí y Crepúsculo.

-¿Cuál es tu personaje ficticio favorito y por qué?
 Steve Rae, de La casa de la noche. Simplemente es el personaje con el que más me identifico, luchadora, siempre preocupada por los demás, testaruda, capaz de enfrentarse a sus amigos para proteger a otras personas.

-¿Tu película favorita?
 Pearl Harbor

-¿Tu super héroe favorit@?
 Batman, por no tener ningún poder especial. Es el superhéroe más cercano a cualquier persona.

-Viste los stills nuevos de Catchig Fire, ¿cuál fue tu favorito?
 Por supuesto. Tengo debilidad por Peeta/Josh así que su still me encantó.

-¿Cuál es tu color favorito?
 Naranja. Era mi color favorito cuando yo era pequeña y sigue siéndolo ahora, sobre todo después de haber leído En llamas.

-Si pudieras ir a otro país ¿cuál seria?
 Australia, visitar la gran barrera de coral es uno de mis mayores sueños.

-¿Cuál es tu mejor recuerdo?
 El día 22 de marzo de este año, cuando tuve la oportunidad de ir a mi primer concierto y conocer a los chicos de Auryn.

-¿Quién es tu cantante favorito?
 ¿Cantante solista? Bruno Mars.

-¿Quién es tu actor favorito?
 Josh Hutcherson.

-¿Quién es tu actriz favorita?
 Emma Watson


LAS 11 PREGUNTAS DE CLARA ODAIR:

-¿Cuál es tu libro favorito? ¿Que sentías con cada página para que fuera tan especial para ti?
 En llamas. Para mí este libro significaba esperanza, lucha y valentía. Con cada palabra me enamoraba más de los personajes y un nudo en mi interior iba creciendo porque sabía que en algún momento llegaría el fin.

-¿Cuál es tu cantante/grupo favorito? ¿Y tu canción favorita?
 Sin duda esta es la pregunta que más me va a costar. Mi grupo de música favorito: MUSE, y mi solista: Bruno Mars. Pero mi canción favorita pertenece a Auryn: Cartas entrelazadas.

-¿Por qué creaste el blog?
 Siempre me ha encantado escribir y siempre me pregunté qué hubiera pasado si Gale hubiese ido con Katniss a los juegos. Así que aquí está el resultado.

-¿Te gusta como va tu blog en cuanto a seguidores, historia, noticias, visitas...?
 Me encanta. Me esperaba muchísimo menos, la verdad, y es genial tener a gente que lea tus capítulos, que comente en cada uno de ellos, que te nominen a premios. Son unos lectores increíbles y jamás tendré palabras para agradecerles todo lo que hacen por mí.

-¿Cómo te adentraste en el mundo de la lectura?
 Cornelia Funke. Ella y su maravilloso libro Las gallinas locas, con el que jamás me pude reír tanto. Sabía que iba a ser una lectora ya que siempre me regalaban libros y mi padre siempre me recomendaba suyos, pero este libro fue el principio de lo que soy ahora.

-¿Qué es lo que te hace apartarte del mundo?
 Lo que la gente dice de mí, que crean que soy diferente por el echo de leer. Soy una persona bastante cerrada y me cuesta muchísimo hacer amigos, por eso a veces prefiero quedarme en mi casa, en mi mundo entre los libros.

-¿Te gusta escribir? ¿Por qué?
 Me encanta. Expresar los que siento, mis sueños y que la gente los lea y opine sobre ellos.

-¿Tu personaje ficticio favorito? ¿Por qué él/ella?
 Steve Rae por ser el personaje con el que más me identifico.

-Descríbete en 3 palabras.
 Soñadora, valiente y luchadora.

-¿A que personaje sacarías de un libro si tuvieras oportunidad? (No vale sacar al personaje favorito que dijiste antes)
 Peeta Mellark. Porque es otro de los personajes con los que más identificada me siento y porque simplemente me encanta.

-¿Con que escritor mantienes una relación amor-odio? (Escritores, blogers...)
 Suzanne Collins y Veronica Roth.


LAS 11 PREGUNTAS DE ROSANA:

-¿Cuáles son tus vacaciones de ensueño?
 Hacer una ruta por todo el mundo visitando ciudades como Londres, París, Venecia, Sydney, Nueva York y un largo etcétera.

-¿Cuál fue el primer libro que te leíste?
 Leía muchos cuentos cuando era pequeña pero el primer libro que recuerdo haber leído fuera del colegio fue Las gallinas locas: Una pandilla genial.

-¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre?
 Escribir, leer y ver películas. Soy una auténtica amante del cine.

-¿Cuál es la película que más veces has visto?
 Alguna de dibujos animados supongo: Monstruos S.A, Cars...

-¿Te sientes orgullosos/a de haber creado blog?
 Orgullosísima, por eso estoy repitiendo con más blogs.

-¿Tienes alguna mascota?
 No... Pero me encanaría tener dos perros (Sábados y Luna), un gato (Nala) y una tortuga.

-¿Quién es tu cantante favorito?
 Solitario: Bruno Mars

-¿Quién es tu personaje favorito de LJDH? ¿Por qué?
 Peeta Mellark. Porque me identifico muchísimo con él. Luchar por la persona a la que quieres aunque ella no sienta nada por ti es algo que yo también haría.

-¿Qué sueles ver en la tele?
 Me encanta la serie de Cómo conocí a vuestra madre. Pero suelo ver las series del Disney Channel porque es lo que mi hermana pequeña tiene todo el día puesto.

-¿Prefieres bañarte en verano en la playa o en la piscina?
 En los dos. La playa para mí es muy muy divertida, pero odio llenarme de tierra. Y la piscina es demasiado calmada, pero también me encanta.

-¿Cuál es tu estación del año favorita? ¿Por qué?
 Esta es difícil. Me gusta primavera porque la temperatura es perfecta, aunque haya colegio y tenga que estudiar la prefiero al verano, donde el calor es insoportable, sobre todo si no tienes piscina.


LAS 11 PREGUNTAS DE PAULA(yuna 6785):

-¿Qué es lo que te motivó a crear tu blog?
 Tener curiosidad por saber qué hubiera pasad si Gale hubiese ido a los juegos en logar de Peeta.

-Normalmente, ¿de qué géneros lees?
 Antes leía sagas románticas. Ahora me gustan más las de acción y ciencia ficción. Pero leo de todo.

-De todos los libros que te hayas leído, ¿hay alguno que te fascine realmente? ¿Por qué?
 La metamorfosis de Kafka. Tuve que leerlo en una tarde y es el libro que más he odiado en mi vida.

-¿Admiras a algún autor?. Si es sí, ¿cuál y por qué? ¿Qué es lo que más de gusta de él?
 Tengo a mi escritora favorita: Cornelia Funke. Pero también está Suzanne. Lo que más me gusta de Cornelia es una frase que me cautivó 'No me gustan los libros con dibujos porque prefiero que los niños hagan el trabajo de imaginar cómo son los personajes' y lo que amo de Suzanne es su capacidad de hacer a unos personajes tan fantásticos y unas historias tan cautivadoras.

-¿Has dejado de leer algún libro por flojera o porque haya dejado de gustarte? Si es sí, ¿cuál?
 Empecé a leer Arena y viento, un libro que me recomendó mi padre y que fui incapaz de leer.

-A lo hora de leer ¿qué es lo que más amas y más odias en un personaje ficticio? Me refiero principalmente a rasgos de carácter.
 No sé, hay de todo. Me llaman mucho la atención los personajes creídos, me parecen muy divertidos. También me gustan los personajes tímidos por ser con los que más me identifico.

-¿Te gustan los libros que suelen nombrar clásicos de la literatura (Romeo y Julieta, El quijote, Cumbres borrascosas, etc.)? Si es sí, nombra un clásico de los que te hayas leído que te haya gustado especialmente y dime por qué.
 Normalmente, no. El Quijote por ejemplo jamás he sido capaz de terminarlo. Pero hay excepciones. Soy una autentica amante de William Schakespeare. Me encantan sus obras y me sé monólogos de Romeo y Julieta de memoria.

-Película favorita y por qué.
 Pearl Harbor. No simplemente la trama del ataque al puerto me parece increíble, el triángulo que se desarrolla en la historia es verdaderamente sorprendente. No tengo palabras.


-¿Eres fan de algún grupo musical o cantante? ¿Cuál?
 Principalmente soy fan de MUSE, Bruno Mars, AURYN y One Direction.

-Algo que te guste especialmente.
 El helado de chocolate.

-Algo que odies.
 Pisar una baldosa hueca mientras ando por la calle y llenarme de barro.


11 COSAS SOBRE MÍ:

-Uno de mis sueños es ir a un concierto de MUSE.
-Quiero hacerme el peinado de Eridia (personaje de mi blog)
-Soy una apasionada de los tatuaje.
-Creo que en los últimos meses he madurado de golpe.
-Soy una obsesionada de la lectura, y temo que esto se convierta en un problema al relacionarme con mis amigos.
-Soy demasiado testaruda y me cuesta muchísimo cambiar de opinión.
-ODIO las canciones de Pitbull.
-De que terminen las vacaciones me releeré por tercera vez los libros de Harry Potter.
-Las matemáticas me cuestan muchísimo pero me encantan.
-En el fondo sé que soy de letras, pero estoy en un bachillerato de ciencias.
-Quiero aprender a tocar la guitarra eléctrica.


Ahora la parte más difícil, NOMINADOS:

-Clove Everdeen: Va de libros

-Clove Everdeen: Trágicos amantes... y vencedores del dos

-Lydia Martínez: The next mockingjay

-Annie Hawthorne: La vida de Rue Mellark

-Rachel y Alba: Por y para siempre

-Purpurina azul: Sueños cumplidos

-Campanilla Tinkerbell: Volver a empezar

-Campanilla Tinkerbell: Lo imposible a veces sucede

-Campanilla Tinkerbell: Casualidades del destino

-Clara Odair y Clove Everdeen: Enemigos temporales

-Tania: Querida venganza


Mis 11 preguntas son:

1. ¿Cuál es tu comida favorita?

2. ¿Serie de dibujos animados que ves/veías?

3. Si tuvieras una cámara de fotos, ¿qué te gustaría fotografiar?

4. ¿Qué blog te ha cautivado más que ninguno?

5. ¿Qué necesitas para que tu día sea perfecto?

6. ¿Estás rodeado/a de lectores? Si es no, ¿qué harías para que la gente de tu alrededor leyese?

7. ¿Tus libros favoritos y qué es lo que más te gusta de cada uno de ellos?

8. ¿Tienes algún amor platónico? ¿Quién?

9. ¿Crees que en el futuro los robots conquistarán el mundo?

10. ¿Cuál es tu vídeo juego favorito?

11. ¿Prefieres escuchar música a todo volumen o más baja?




Antes de irme, dar las gracias a todos aquellos que me nominaron.

sábado, 23 de marzo de 2013

Capítulo 13. Séneca Crane


Capítulo 13. No he tenido mucho tiempo así que no es muy largo. Hoy no tengo mucho que deciros, sólo que POR FAVOR me paséis fotos. Gracias por leerlo y espero que os guste :)


Comienzo a ponerme nervioso cuando la pequeña del Distrito 11, Rue, sale por la puerta de la sala. Katniss y yo nos quedamos solos. Los tributos de los demás distritos han ido saliendo uno por uno y ya solo quedamos los del Distrito 12. Primero saldré yo y después saldrá Katniss
-Estás nervioso.
-No – no era una pregunta, sino una afirmación. Pero aun así lo niego. Algo que es bastante estúpido ya que Katniss me conoce y sabe cuándo estoy nervioso y cuándo no y, ahora mismo, sabe que lo estoy. Así que me pregunto por qué he intentado algo que es más que evidente.
-No me mientas, Gale. Mueves la pierna muy deprisa. – miro hacia abajo y me doy cuenta de que tiene razón, mi pierna no deja de temblar.
-¿Cuántos días nos quedan para ir a la arena? – intento cambiar desesperadamente de tema ya que odio saber que me conoce tan bien. Jamás podré vencerla en la arena. En cualquier circunstancia, ella sabrá cómo voy a actuar yo.
Ella se queda en silencio, pensando.
-Contando este día, tres.
Tres. Enseguida siento un pinchazo en el estómago. Sólo quedan tres días para decidir cómo vencer a veintitrés personas. Veintitrés. Otro número que hace que me estremezca.
Respira, me digo a mí mismo. Tres días son suficientes para idear algún plan y salir victorioso. Además, veintitrés personas no son tantas. Haymitch tuvo que enfrentarse a cuarenta y nueve en el Segundo Vasallaje de los Veinticinco, donde fueron convocados a la arena el doble de tributos, cuatro por cada distrito.
-Gale, ¿estás bien?
Parpadeo un par de veces y vuelvo a mirar a Katniss a los ojos.
-Sí, ¿qué pasa? – me mira con el ceño fruncido.
-Nada. Has cambiado muy bruscamente de expresión y te has puesto blanco.
Me encojo de hombros, quitándole importancia. Nos quedamos un momento en silencio hasta que Katniss vuelve a romperlo
-¿Tienes pensado que vas a hacer?
La respuesta a esa pregunta es un no, pero no soy capaz de decirlo. No quiero que Katniss sepa o intuya alguna de mis estrategias. Ya no vamos a ser aliados así que no debemos contarnos nada. Me froto las manos ya que no quiero contestarle, pero tampoco pretendo ignorarla. Por suerte ella parece leerme el pensamiento.
-Lo siento, a veces olvido que ya no podemos confiar el uno en el otro.
Estas palabras me sientan como navajazos. Quiero acercarme a ella, arrodillarme y decirle que nada cambiará, que estaremos juntos siempre. Pero mentiría, y no soy un mentiroso. Todo ha terminado entre nosotros, nuestra amistad de años se ha visto reducida a cenizas. Tendré que olvidarme de todos y cada uno de nuestros felices momentos en el bosque, debo olvidarlo todo si quiero volver a casa. Aunque al hacerlo me falte aquello que es tan importante para mí: Katniss Everdeen.
-¡GALE HAWTHORNE!
Entre tanto silencio, la voz resuena aún más fuerte que las veces anteriores. Me levanto con el miedo de que las piernas me fallen y avanzo hacia la puerta. Antes de salir Katniss me llama.
-Gale, - me doy la vuelta y la miro – haz que te recuerden – me dice, intentando sonreí. Yo asiento y sigo caminando.
Mientras camino me pregunto desde cuándo soy un ser tan inseguro y desconfiado con la que se supone que fue una vez mi mejor amiga. ‘Pero ya no es mi mejor amiga’, me digo ‘en la arena lo más seguro es que trate de matarme si tiene la oportunidad’.
Cuando salgo, llego la sala en la que he entrenado estos días, pero ya no está llena de tributos luchando unos con otros, o disparando con flechas o lanzando cuchillos. No, ahora en esta sala solo hay uno de los tributos de estos Juegos del Hambre. Yo, Gale Hawthorne.
Camino hacia el centro de la sala y me fijo en la larga mesa que hay en un lado. En ella, los vigilantes disfrutan de un gran banquete. Charlan entre ellos, toman copas de vino y se ríen. Ninguno parece haberse dado cuenta de mi presencia.
Miro a un lado y a otro, fijándome en todas las armas que puedo utilizar. Finalmente encuentro lo que quiero, hay unos sacos en una de las esquinas de la sala. Ya sé qué voy a hacer.
Vuelvo a mirar a los vigilantes. Ninguno de ellos me mira. Carraspeo fuertemente hasta que uno parece percatarse de mi presencia. Éste pide silencio y los demás me prestan atención.
-Gale Hawthorne, ¿no? – pregunta el que está en el centro de la mesa.
Me fijo más en él y abro mucho los ojos, aunque no sé de qué me sorprendo. Es Séneca Crane, el vigilante jefe, el que ordenó a los agentes del tren que ni yo ni Katniss viéramos la celebración de la Cosecha de los demás distritos. El corazón me late cada vez más fuerte. Algo en la cara del hombre me produce otro escalofrío. No es miedo lo que siento, pero tengo un mal presentimiento sobre él. Nos quedamos mirándonos durante mucho rato. Él me dirige una sonrisa demasiado irónica.
-¿Y bien? ¿Vas a hacer algo?
-¿Tengo otra opción? – si fuera otra persona me habría arrepentido de mis palabras nada más pronunciarlas. Pero no soy un habitante de Panem atemorizado por el Capitolio. No les tengo miedo.
-Puedes permanecer ahí de pie, de brazos cruzados, hasta que termine tu tiempo. Pero no te lo recomiendo. – sigue con su gran sonrisa. Sé que me está poniendo a prueba.
Si hago lo que me dice sería un acto de rebelión. Jamás nadie lo ha hecho antes, aunque tampoco hay modo de saberlo ya que lo que ocurra ahora no puede salir de esta sala. Pero me imagino que todos los tributos han intentado ganar algunos puntos ya que jamás se ha dado un cero a ninguno. Aun así, no voy a gastar las pocas posibilidades que tengo por ganar cruzado de brazos. Me toca demostrarles de lo que soy capaz.
Corro hacia la esquina en la que he encontrado los sacos ya que el tiempo comienza a agotarse. Cojo unos cuantos, no son muy pesados. Cuando he llevado unos cuantos al centro de la sala voy al puesto de trampas. Cojo unas cuantas cuerdas y tras unos minutos todos los sacos están colgados a una altura de unos cuatro metros.
Primera fase terminada, me digo. Solo me queda una cosa. Me muevo por la sala hasta que finalmente encuentro el arco plateado de los entrenamientos. Junto a él hay cinco flechas. Miro los sacos y me doy cuenta de que son seis. No tengo tiempo para pensar que voy a hacer con ese arco, así que cojo las flechas y comienzo a disparar a los sacos. Recordando el detalle de la inercia me pongo a disparar. No soy muy rápido, al contrario que Katniss, que ya tiene años de experiencia, así que me tomo mi tiempo para tranquilizarme y no fallar ningún disparo, aunque el temblor de las manos no ayuda mucho. Aun así lo consigo, no he desperdiciado ninguna de mis cinco flechas.
Cuando miro a la mesa de los vigilantes veo que algunos me han vuelto a ignorar y vuelven a charlar y comer pero no es el caso de Séneca. Éste me mira sin parpadear, observando hasta el último de mis movimientos. Esto aumenta mi nerviosismo, odio sentirme observado.
Vuelvo a observar los sacos, uno de ellos no ha sido atravesado por nada. Intento pensar rápidamente cómo llegar hasta él. Puedo probar con la lanza, practiqué en uno de los entrenamientos y no me fue mal del todo. Sin embargo prefiero olvidarme de ella.
-Dos minutos – anuncia Séneca.
Observo el techo. Hay una serie de barras gracias a las cuales puedo llegar hasta el saco. Echo un vistazo rápido a la sala y salgo corriendo hacia los cuchillos. Cojo uno y me dirijo a unas espalderas que hay en el lado opuesto de la sala. Cuando estoy en lo alto me doy cuenta de que para llegar a las barras tengo que saltar una distancia nada insignificante. Tomo impulso y salto. Me agarro con ambas mano a los extremos de una de la barras. Por suerte el cuchillo no lo llevaba en las manos, sino en la cintura del pantalón.
Estar a cuatro metros de altura sujeto sólo por las manos no es muy cómodo. Hago un gran esfuerzo por desplazare y poco a poco el saco está cada vez más cerca. Cuando estoy a punto de llegar una de mis manos se resbala de la barra y me quedo colgado en el aire sujeto por una sola mano. Comienzo a sudar más y hago un esfuerzo estúpido por intentar volver a mi posición anterior, pero esto solo provoca que mi cansancio aumente. Intento respirar tranquilo, ponerme nervioso no ayuda cuando tienes a alguien observando hasta el último de tus movimientos. Tengo que demostrarle que soy capaz de superar cualquier obstáculo.
Cojo el cuchillo con la mano que no está sujeta a la barra. El saco está a unos tres metros y yo ya tengo mi plan. Me balanceo, preparándome para saltar lo más lejos posible. El problema será la caída. Dolerá, pero debo intentarlo. Salto y con el brazo que sujeta el cuchillo realizo un movimiento rápido. Cuando caigo al suelo no caigo con las piernas flexionadas como había planeado, sino que caigo de costado y ruedo varios metros. El dolor es insoportable y tengo que morderme la lengua para no gritar. Aun así, me obligo a ponerme en pie, no puedo dejar que Séneca me vea tirado en el suelo a punto d morir de dolor. Cuando consigo ponerme en pie finjo no sentir dolor. Miro al saco que no tiene una flecha clavada y veo como la tierra de su interior se derrama por un gran agujero que supongo he hecho yo.
-Puedes irte – me dice Séneca.
Camino hacia una puerta que me señala una mujer del Capitolio. Antes de salir me giro y miro a Séneca, que sigue observándome. Hay un brillo en sus ojos que me da mala espina. Tengo el impulso de salir corriendo hacia él. Oculta algo, lo sé. Y sé que en ese algo yo estoy involucrado. Intento reprimir ese impulso así que aparto la mitrada de él. Aunque sé que no será la última vez que tenga que ver esos ojos, sé que volveré a encontrármelo y ,ese encuentro, nadie sabe qué podrá pasar.
Salgo de la sala lo más rápido que puedo con un gran vacío en el estómago. Algo no anda bien, lo sé.


domingo, 17 de marzo de 2013

Capítulo 12. No son casualidades

Hola tributos. Es uno de los capítulos que más me ha gustado escribir, ha sido algo diferente. Los últimos han sido demasiado monótonos y creo que ya he pasado esa fase. A partir de ahora los haré mucho más interesantes, o al menos lo intentaré. Tengo dos cosas para deciros. Una de ellas es que mi otro blog, el de Josh, voy a 'empezarlo de cero'. No sé como continuar así que he cambiado la estructura. Lo segundo, el 'juego' (si se le puede llamar así) que estoy haciendo. Os suplico que me mandéis fotos. A los que me las mandéis, las subiré todas, recomendaré vuestro blog y os permitiré hacerme una pregunta sobre el blog, sobre mí, haceros un favor... todo lo que queráis (eso tenéis que mandármelo junto a las fotos). Bueno, aquí os lo dejo. Saludos ^^



-Locos, completamente locos – Haymitch ha intentado mantener la calma pero finalmente se ha puesto en pie y cada vez está más rojo - ¿Para qué me pedís consejos si luego no me hacéis caso? Tenía una estrategia planeada, iba a conseguir sacaros a alguno de los dos de la arena y acabáis de estropearlo todo.

-¿Y a quién ibas a sacar Haymitch? – pregunta Katniss a la defensiva.

-¿Eso es lo que queréis? ¿Qué todos sepan no solo vuestros puntos fuertes sino también los débiles? – Haymitch continúa como si no lo hubieran interrumpido. Poco a poco comienza a gritar. – No sé qué queréis conseguir demostrándoles lo que sabéis.

-¡HAYMITCH PARA YA! –me levando de la mesa y doy un fuerte golpe. Effie, quien ha estado observando la escena sin decir palabra, suelta un gritito junto a mí por mi reacción. Finalmente consigo lo que quería, Haymitch se sienta despacio en su silla y me mira. – Tu estrategia no estaba mal Haymitch pero somos nosotros los que vamos a la arena. No podemos basarnos en estrategias, allí va a haber acción y tanto Katniss como yo tenemos que estar preparados. Por eso hemos decidido entrenar como el resto de los tributos. Es nuestra decisión. Tú eres nuestro mentor y debemos hacer caso a tus consejos pero si hay algo con lo que no estamos de acuerdo…

-Antes de hacer lo que queráis deberíais comentármelo para que os de mi consejo. Es mi trabajo. – y dicho esto Haymitch vuelve a levantarse y sale del comedor sin terminar de cenar.

-Voy a hablar con él. - Effie se limpia con una servilleta y va detrás de Haymitch pero antes de dejarnos a Katniss y a mí solos se gira y me mira fijamente – Gale, tenemos que trabajar tus modales. – después desaparece.

-¿Mis modales? – miro a Katniss que me mira a su vez - ¿Esta mujer solo piensa en modales?

-Gale relájate – aunque la intención de Katniss sea tranquilizarme no lo consiguen – Es su trabajo. Haymitch nos prepara para los juegos y Effie para el Capitolio. Solo intenta que gracias a nuestro comportamiento consigamos patrocinadores.

-¿La defiendes? – aunque ya no estoy gritando aún noto estrés e indignación en mis palabras. – Después de lo que acaba de pasar en lo que menos pensaría yo sería en mis modales.

-¡Gale solo intenta ayudarnos! ¿Por qué sigues sin confiar en ella?

El tono de la conversación comienza a subir de nuevo.

-No lo sé Katniss – digo con ironía - ¿tal vez porque es del Capitolio?

-Trabaja con tributos del doce desde hace años. No creo que le agrade vernos morir. Solo quiere ayudarnos. – repite esta frase haciendo énfasis en cada una de las palabras.

-Pues yo no necesito su ayuda – me levanto de la mesa y grito directamente a Katniss - ¡No necesito ayuda de nadie!

Katniss se levanta y se acerca todo lo que puede a mí.

-Entonces tampoco vas a necesitar mi ayuda. A partir de ahora se acabó nuestra alianza – dice dibujando unas comillas en el aire.

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que tú y yo no vamos a estar juntos en la arena. Búscate a tus aliados. Yo me buscaré a los míos.

-Y así termina todo, ¿verdad? – poco a poco empiezo a olvidar mi enfado.

-¿Qué quieres Gale? Yo quiero volver y tú también. Alguno tiene que ganar y estar juntos sólo nos pondrá las cosas más difíciles. ¿No crees?

Me quedo sin palabras. Llevamos casi una semana  en esta situación y aún no hemos hallado la solución a esa pregunta. No le contesto, simplemente salgo por la puerta y me voy directo a mi habitación. Es mejor seguir los planes de Katniss y no saber nada el uno del otro hasta que no lleguemos a la arena y tengamos que enfrentarnos.


Los días pasan lentos. En las sesiones de entrenamiento me paso el día encendiendo hogueras, aprendiendo a montar trampas que jamás había visto, escalar y hacer pruebas físicas. Pero me mantengo alejado de las armas. También me limito a observar a Katniss en la distancia. Con los demás tributos no tengo relación. Will y Cassy me saludan cuando me cruzo con ellos y los profesionales me ignoran, o al menos la mayoría de ellos. Siempre siento como si un par de ojos estuvieran clavados en mi espalda.

-¿Habéis pensado ya que vais a hacer en la sesión privada? – Haymitch me despierta de mi insomnio.

La sesión privada. Cuando terminemos de desayunar Katniss y yo tendremos que bajar y nos tocará demostrarles a los vigilantes de lo que somos capaces. Ellos tendrán que puntuarnos.

-Arco – se limita a decir Katniss sin levantar la vista de su plato.

Yo no contesto, me quedo mirando a Katniss fijamente. No hemos vuelto a hablar desde aquel día. La echo de menos, pero intento aliviar el vacío que siento con la idea de que es lo mejor.

-¿Y tú Gale?

Dejo de mirar a Katniss y miro a nuestro mentor.

-Supongo que trampas – digo bajando la cabeza.

-¿Supones? Yo creo que deberías tener tu idea segura.

-Soy bueno con el arco y las trampas – me limito a contestar.

-Pues ya sabes lo que tienes que hacer. – Después deja de mirarme y se dirige a ambos, a Katniss y a mí – Solo disponéis de unos minutos, así que debéis distribuir el tiempo.

Terminamos de desayunar y Katniss y yo nos dirigimos al ascensor. Antes de que las puertas se cierren Effie y Haymitch se acercan y nos desean suerte.

-Haced que os recuerden – sentencia Haymitch antes de que las puertas se cierren.

Katniss y yo nos quedamos en silencio. El silencio debería ser el mismo que estos últimos días, pero no es así. Este es más incómodo que ninguno de los anteriores.

De repente el ascensor se detiene pero las puertas no se abren. Katniss y yo nos quedamos inmóviles y noto como su cuerpo, a mi lado, se tensa. Como en el bosque. Me obligo a quitarme ese pensamiento de la cabeza. Las puertas siguen cerradas. Katniss se acerca poco a poco a ella y pega un oído. Yo la imito pero no se oye nada. El motor de la maquinaria se ha detenido. Miro a Katniss y después de unos días interminables, nuestras miradas se cruzan.

Sus ojos marrones están fijos en los míos, del mismo color. Nuestro parecido siempre ha sido asombroso, podría decirse que somos parientes. Volver a encontrarme con sus ojos hace que tenga ganas de sonreír pero no es el momento. Estamos atrapados en un ascensor. Del Capitolio. No es momento para sonreír. Separo mis ojos de los suyos y miro las pareces metalizadas del ascensor. Intento hacer un esfuerzo por separarlas, y a pesar de que Katniss se ha unido al esfuerzo, éste resulta nudo. Cuando nos separamos de las puertas estamos agotados, golpeo la puerta con el pie y con el hombro, pero no ocurre nada. Me siento en el suelo apoyando mi espalda en las puertas  y ella se sienta junto a mí.

Vuelve esta tensión entre nosotros. Me encantaría poder decirle algo como ‘Tenemos que hablar’, pero no hay nada que hablar, todo está aclarado.

-Estoy comenzando a asustarme.- rompe el silencio Katniss- Lo del tren, los demás tributos interesándose por nosotros sin conocer nuestras habilidades. Y ahora nos quedamos atrapados en un ascensor.

-¿Casualidades? – me mira con el ceño fruncido.

-Sabes tan bien como yo que no. – me limito a asentir. Esto comienza a ser demasiado extraño.

De repente las puertas se abren y Katniss y yo caemos hacia atrás, boca arriba.

Justo encima de nosotros hay dos hombres con trajes del Capitolio.

-¿Son ustedes los tributos del Distrito 12? ¿Katniss Everdeen y Gale Hawthorne?

Nos tienden dos manos para ayudarnos a levantar, pero ni Katniss y yo las aceptamos. Nos levantamos por nuestra cuenta y uno de los dos hombre nos hace una señala para que entremos por una puerta. Yo dudo, pero finalmente avanzo hacia la puerta detrás de Katniss. Sin embargo, una mano me impide avanzar.

-¿Seguro que estáis bien? - El otro hombre sujeta mi hombro y un acto reflejo hace que yo me lo quite bruscamente de encima.

No le respondo y voy detrás de Katniss. En la sala nos encontramos con los demás tributos. Unos, los profesionales, hablan animadamente; mientras que otros guardan silencio. Localizo dos asientos y me dirijo hacia ellos. Por el camino veo a Cassy y Will, quienes me saludan animados. No entiendo cómo pueden sonreír en esta situación. Me siento y veo que Katniss se ha sentado en el otro extremo de la sala. ‘Las cosas no cambian’ me digo a mí mismo.

Comienzan a llamarnos uno a uno. Primero, al chico del Distrito 1, Marvel. Lanzas. Después, llaman a la chica, Glimmer. Arco. La espera se hace eterna y cuando llaman a Cato, el chico del dos, parece que ya he pasado todo el día esperando.

Permanezco mirando el suelo pero una presencia a mi lado, en el asiento que antes estaba vacío, hace que retire la mirada.

-¿Nervioso, Gale? – escucharla pronunciar mi nombre hace que me estremezca.

-Supongo – consigo decir al final, aunque con la boca bastante seca.

-Yo también. Es un momento clave.

-¿Tú? – no puedo evitar mirarla curioso. Ella suelta una carcajada y noto como todos nos miran.

-¿En serio? Pensaba que eras diferente. ¿Crees que por ser una profesional no tengo por qué tener miedo? – me siento un poco abrumado. Es una chica más o menos de mi edad. Solo cambia el distrito en el que nacimos. – Sigo siendo una adolescente que va a luchar por su supervivencia.

-¿Por qué piensas que soy diferente?

Ella me mira sin articular palabra.

-En mi distrito siempre se ha dicho que los tributos del doce son los más débiles. Tú me has demostrado que la gente que dice eso está equivocada.  De la misma forma, tú crees que los profesionales somos fríos, calculadores y que no le tenemos miedo a nada y, al igual que los de mi distrito, la gente que te haya dicho eso también está equivocada.

Me quedo petrificado. Tiene razón. Ella sigue mirándome pero yo no soy capaz de devolverle la mirada. La chica es agradable y me encantaría conocerla, pero dentro de unos días seremos enemigos y, al igual que con Katniss, no voy a hacer las cosas más difíciles.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

Esta pregunta atrae demasiado mi atención y no puedo resistir la tentación de mirarla.

-Por supuesto.

-Sé que tienes mucho potencial. ¿Por qué no lo has usado en los entrenamientos? Vi como disparabas esa flecha aquel día y no volví a verte hacer nada diferente que no fuera estar en los puestos de las hogueras y las trampas. ¿Por qué?

Abro la boca para responder pero un megáfono me interrumpe.

-¡CLOVE  KENTWELL!

Clove chasquea la lengua a mi lado.

-Vaya… Parece que ha llegado el momento. – se levanta y antes de salir de la sala me mira – Espero esa respuesta.

Asiento y antes de que desaparezca le digo todo lo alto que puedo:

-Suerte, Clove.

Ella se limita a dedicarme una de sus sonrisas.